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La Oración de Félix de Jesús Rougier; una  Oración Evangélica.

 

 

Al asomarnos a la vida del Padre Félix de Jesús Rougier, nos sorprenden los elementos tan ricos y variados que componen su atrayente personalidad: modelo de obediencia, bondadoso, caritativo, fecundo; hombre de gran fe y dilatado espíritu eclesial. Profundamente humano. Pero ciertamente hay un elemento entre todos estos que es como la argamasa que el da solidez y unidad a su personalidad. Este elemento es la oración, que viene a ser como el “hábitat” en donde crecen todos los dones y talentos que recibió del Señor.

Si bien es cierto que desde niño Félix de Jesús está dotado de una inclinación a la oración, encontró en la vida religiosa la forma de consolidarla y hacerla crecer.

Pero todo aquel que alguna vez haya intentado traspasar los umbrales de la vida espiritual, sabrá por propia experiencia, que es una lucha continuada y en momentos dolorosa. Exige una “determinación determinada”.

Félix de Jesús anduvo estos caminos y los anduvo bien. Este pequeño análisis de la forma  como él concibe la oración, nos deja ver  ante todo que su oración es EVANGELICA;  guarda las características que Jesús, nuestro Señor, vivió y quiso para sus discípulos.

El Padre Félix enseña a hacer oración a otros, con su ejemplo. Hecho con fe, confiadamente, con insistencia hasta la importunidad y perseverante; pidiéndola como un don precioso y hecha con humildad, sabiendo que es el mejor camino para llegar a Dios.

CON SU EJEMPLO.
Jesús enseña a sus discípulos el deber y el modo de orar: “Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar, al atardecer estaba sólo allí” 1
 Muchos son los testimonios de cómo el P. Félix impulsó con su ejemplo primeramente a buscar la oración. De entre esos, tomamos este: “Los Misioneros del Espíritu Santo vimos a Nuestro Padre siempre en Dios, siempre fiel a la oración, y también invariablemente ocupado “en las cosas del Padre”; así como los Apóstoles veían a Jesús orar con frecuencia, vivir en comunión con el Padre, y a la vez trabajar intensamente en anunciar y establecer el Reino de Dios” 2.
Así como los apóstoles ven a Jesús entrar en relación con su Padre, de la misma manera quienes rodean al Padre Félix lo ven unirse a Dios frecuentemente  por medio de la oración contemplativa. Además él va desgranando aquí y allá, en consejos verbales, en cartas, retiros y pláticas cómo debe ser esa oración; como debemos presentarnos ante El.

CON FE.
“Y todo cuanto pidáis con FE en la oración lo recibiréis”3.. Esto lo sabe el Padre Félix; paras obtener de Jesús los dones, es necesaria la fe. En una plática espiritual les dice a su novicios: “¿Cuál es la virtud que más debemos pedir a Dios?: la fe, porqué sin la fe no tendrías ningún objeto. Es la fe la virtud que más necesitamos.
Nuestro Señor enseñó a sus apóstoles dos oraciones: la primera el Padre Nuestro; la segunda es muy breve: “Domine adauge nobis fidem”, Jesús supone en ellos la fe; pero la fe es susceptible de aumento; y así como es la virtud que más necesitamos, debemos pedir ese aumento”
Y refiriéndose a los Apostólicos, niños y jóvenes que están deseosos de lograr algo en favor de Cristo, les da un medio concreto de realizarlo desde su situación: La Oración hecha con fe: “pero antes de ser Sacerdotes ya podemos salvar almas, aquí en la Escuela Apostólica sin ruido y con nuestra oración”

CONFIADA.
“Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá”
El P. Félix, en sus escritos, cuando recomienda algo, da la  impresión que confía verdaderamente que eso se logrará.
El pequeño texto que adelanto cito, está tomado de una carta dirigida a Conchita Cabrera de Armida.
“Más recogimiento y menos cosas: más oración, más interna unión y traspasando sequedades abandonos y desamparos, descanse confiada, amorosa, agradecida, entre los brazos de nuestro Amado, ofreciéndole todo...”

INSISTENTE (Hasta la importunidad) y PERSEVERANTE.

“Si uno de vosotros tiene un amigo y, acudiendo a él a media noche, le dice: “Amigo préstame tres panes, porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo que ofrecerle” y aquel desde dentro le responde: “No me molestes, la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo ya estamos descansando; no puedo levantarme a dártelos, os aseguro, que si no se levanta a dárselos por ser su amigo, al menos se levantará por su importunidad y le dará cuanto necesite”

Una oración insistente hasta la importunidad fue algo que el Padre Félix trabajo toda su vida, pero más aún en los años de su madurez fecunda de formador. No cesaba de recomendar en cuanta carta podía la “Atención amorosa a Dios”, como una actitud permanente de vida. Su  deseo era que otros vivieran esa unión, ese trato constante que él vivió.

Y a esa insistencia le da un carácter netamente amoroso, de petición confiada, de relación cariñosa. 

Para él nada hay tan valioso como el “ejercicio insistente” de la oración.
“Nada os recomiendo tanto, amados hijos, como que nunca descuidéis el ejercicio de la oración y del trato asiduo con Dios”

Sin duda el Padre Félix tenía vivamente grabado en su corazón y en su mente  las palabras de San Lucas “Es preciso orar siempre sin desfallecer Y él transforma éste mandato evangélico en esa forma de “atención amorosa” a Dios, de unión con El.
“¿Cómo viviréis ésta vida de unión?, por la imitación, imitar  a los Santos, a los Ángeles.
La oración. Pero la oración constante: tener presente a Dios que nos mira, hablar con Dios con frecuencia”
Su amor de Padre, de Fundador le hace exclamar con vehemencia en incontables ocasiones lo que él  quiere para sus hijos con respecto a la oración perseverante:
“Oh amados hijos, no es imaginación ni presunción: debemos comprender y convencernos profundamente que si no nos hacemos santos, si no vivimos con Dios, siendo hombres de oración, no podremos dar la medida de nuestra Santa Vocación. Cada uno de los Misioneros lo debe pensar y ponerlo en práctica”
Y éste amor tan grande que tuvo por la oración lo hizo ser apóstol de ella. A todos la recomendaba. Era como una “Santa Obsesión”, como un fuego que lo consumía y que lo llevó a propagarlo a otros: “Hágase hombre de oración repetía sin cesar, todo lo demás es muy secundario”. “La oración, decía es el remedio de todas nuestras necesidades”. El don de la oración es la gracia que más necesitamos. Con ella nos vendrán todas las otras”. “Sea hombre de oración, de mucha oración. Todo lo demás vendrá por añadidura”, “Si es hombre de oración –escribía a un sacerdote- y guarda presencia amorosa, los peligros no son de temerse”.   Un hombre sin oración, es una nave sin timón”.

El Padre Félix no se instituye como el “amigo molesto” del Evangelio o como la “viuda impertinente”, sino como el hijo necesitado que todo espera de su Padre. Para él no hay nada que no se pueda conseguir por medio del trato continuo con Dios; y aún lo mías alto, lo más inalcanzable par las fuerzas humanas como es ser otros cristos, no pretende otro medio que la oración y el sacrificio.

“En la oración amorosa el alma se aplica a darse, a multiplicar los actos de amor, a ofrecer a Dios, constantemente, todos sus actos”

En este texto vemos como el Padre Félix concibe esa transformación; ser como Jesús es darse, es ofrecer por amor al Padre todos los actos de la vida humana.
Y ningún tiempo está fuera de Dios; la oración constante es para él, todo el tiempo, todos los actos, todas las potencias: “¡Dios, Dios, Dios! ¡Siempre Dios! . . . En medio de vuestros estudios y descansos, de día y de noche, velando y durmiendo, vuestros corazones y vuestros pensamientos en Dios”

COMO DON.

Pero las fuerzas humanas no alcanzan para hacer todo esto. La misma oración es un don precioso que Dios da y que desea derramarlo sobre sus hijos. El Padre Félix en una carta a sus Religiosos anota lo siguiente:

“Pediremos a Dios que nos haga hombres de oración. La gracia de la oración es la más preciosa de todas las gracias, porque une a Dios. Habéis venido con este fin de unirnos a Dios, empezar a vivir sobre la tierra esa vida que llevaréis en el cielo eternamente. ¡Manos a la obra pues!

¡Manos a la obra pues!, ya que si bien es un don, debemos trabajar para alcanzarlo.
“Para realizar vuestro ideal tenéis que esforzaros. ¡Quién pudiera decir de vosotros: estos pasan de los bueno a lo mejor, y de lo mejor a lo más perfecto!

UNA ORACION HUMILDE.
“Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las Sinagogas para ser vistos de los hombres”
La oración lleva como condición indispensable el ser humildes, para que ésta se torne eficaz  Es el reconocimiento de la criatura en su dimensión real ante su Creador.
“Jesús quiere la humildad, pues ser humildes cuando se presente la ocasión; así viene la luz”.
“Si somos humildes Dios nos concederá las gracias que necesitamos para poder hacer el bien a todos y en todas partes, “Deus humilibus dat gratiam”
Mucho recomendó el P. Félix la humildad, no sólo en la oración sino como actitud de vida. Sin ella no se puede estar unido a Dios mediante la atención amorosa, ya que ésta la supone.

EN EL NOMBRE DE JESUS AL PADRE.-  ORACION TRINITARIA.

“Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo
El Padre Félix guarda en su oración un equilibrio perfecto: va del Padre al Hijo con la plena conciencia de que es impulsado por el Espíritu Santo.
Jesús nuestro único mediador, nuestro salvador, por quien fueron hechas todas las cosas, es el centro de su oración, es el “resorte único” para llegar al Padre en quién se consuman todas las cosas.
Al recordar los beneficios recibidos para su Congregación de Misioneros del Espíritu Santo y sobre su propia vocación dice: “El... de quien vivimos, de quién lo recibimos todo lo que somos, por quien fuimos llamados, y de quien tenemos las promesas tan grandes y apreciables  que nos hizo con la seguridad de su bendición en todas nuestras empresas...!
¡El: Jesús, Jesús, Jesús, que tanto amamos, y que  queremos amar más, más y más!
Que ese mismo Jesús que es todo nuestro amor y toda nuestra esperanza, nos conceda esa gracia, es la única que deseamos... Somos de Jesús hasta la más pequeña fibra del corazón y hasta las más delicadas  vibraciones del alma toda... Jesús nos guarde en su amor y en el de su Divino Padre, y en el del Espíritu Santo, los tres en uno, y en el Purísimo Corazón de nuestra Madre del Cielo.

Y a medida que el Padre Félix va creciendo en edad y madurez espiritual, va haciendo cada vez más vida, la síntesis espiritual que él mismo se trazara:
“Vivir cada hora bajo la mirada del Padre
En unión con el Verbo Encarnado, Cristo Jesús;
Bajo la moción del Espíritu Santo;
Y a imitación de María, Madre de Dios y Madre nuestra”
Su oración es un camino que todos los días es recorrido; es la vereda que tocan incansablemente sus pies;  es la búsqueda diaria que hace para si y quiere  para otros.

8. LA ORACIÓN COMO BUSQUEDA Y COMO CAMINO.
En medio de sus innumerables quehaceres, tareas y responsabilidades buscaba que ese camino hacia Dios fuese una realidad constante; no dejaba pasar ninguna ocasión.
En una fiesta dada en su honor, después de los discursos dice para agradecer:
“Los felicito y me felicito por sus buenos sentimientos  - y agrega un testigo del acto- Esa parte dicha con brevedad. Lo principal de su discurso era siempre llevarnos a Dios, origen de todo lo bueno. En esta ocasión nunca faltó su recomendación de que ante todo buscáramos a Dios. Dios. Dios. Dios”

9. ORACION Y CARIDAD.

“Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y todas las ciencias. Aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy”

La caridad es la prueba de fuego. Como sea tu caridad es tu oración y viceversa. La oración es el árbol en donde han de mostrarse los frutos para alimento de los demás. ¿Cómo fue la caridad del P. Félix de Jesús Rougier?: ¡Cómo su oración!, penetrante delicada, constante, muy vehemente y sin selección para nadie. Así lo atestigua su fama de santidad; la historia lo consigna y la gente lo recuerda como un Sacerdote deseoso de ayudar.  Su oración fructificó en una caridad que se volvió universal.
Las cuatro Congregaciones por el fundadas no son sino el fruto del amor de Dios derramado en su persona.
Cuando se cumplió el centenario de su nacimiento: 17 de Diciembre de 1959, Mons. Emilio Abascal, Obispo Auxiliar de Puebla, ante los restos mortales del Padre Félix, dijo:
“En el Padre Félix brillaba especialmente la bondad. No hablamos naturalmente de la bondad ontológica, ni de la  bondad moral. Hablamos de esa virtud que es como el conjunto de distintas virtudes: que es prudencia, que es misericordia, que es CARIDAD. Ese estar siempre dispuesto a servir a los demás, a ofrecer a los demás una sonrisa, un consejo, una ayuda en todo momento”
“Quién dice que permanece en El, debe vivir como vivió El” Quién tiene oportunidad de profundizar  en la vida del Félix de Jesús encontrará verdad; fue un hombre congruente. Lo que predicó lo vivió  hasta el extremo.
Sus incontables notas sobre la oración son páginas que exhalan vida; trozos de existencia que van siendo anotados para que otros encuentren un camino de realización como él la encontró.
Hoy debemos fijar nuestros ojos en hombres  como éste: auténticos, entregados a un ideal y con el sello de garantía de la caridad.
Quiero terminar con las palabras  que Mons. Abascal pronunció en el centenario de su nacimiento: “Pienso que él, que tanto amaba la oración, se regocijará en la presencia Divina, de la cual esperamos que esté gozando cuando vea que nosotros seguimos escuchando sus consejos, viviendo de su espíritu, caminando por el camino luminoso que él nos trazó.”

Carlos Francisco Vera Soto  M.SP.S.

BIBLIOGRAFIA                                                                 SIGLAS
“PLATICAS ESPIRITUALES”
Guadalajara, Septiembre 1966                                               PE

ESCRITOS, CIRCULARES Y CARTAS                               EI
México, 1953       

ESCRITOS II                                                                             EII
México, 1976                                       

EL PADRE FELIX   DE  JESUS, SU OBRA,
SU ESPIRITUALIDAD                                                           PF
Ed. Frumentum
México, 1961

FORMACION A LA EXPERIENCIA DE DIOS                  FE
Rafael Ledesma  M.Sp.S.
Roma, 1983

UN HOMBRE DE DIOS                                                          HD
Pablo Vera O,  M.Sp.S.
Ed. JUS
México, 1979

BIBLIA DE JERUSALEM.

 

NOTAS.


1) Mt. 14,23

HD P.79

Mt  21,22

PE P.10

Id. P. 150

Mt 7,7

EII. P.39

Lc 11, 5-8

EI P.69

  Lc.18,1

PE. P. 147

EI P. 123

PF P.117

Cf. Carta a P. Altamira.

FE  P. 170

PE P. 84

Id. P. 5

Mt 6,5

PE  P.160

Id.  P. 150

Jn.14,13

EI  P. 126-127

PF.  P. 88

HD  P.17

1Co.  13,2

PF  P. 149

1Jn  2,6

PF  P. 144

 

 

 

 

 

 

 
               

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