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Arte y Espiritualidad

 

 

 

 

Dr. Carlos Francisco Vera Soto, M. Sp. S.

 

 

Publicaciones CIDEC

 

 

Concepción Cabrera de Armida y Mons. Emeterio Valverde y Téllez

 

 

Mártires cristeros

 

 

 
En familia
 
 

 

 

“Espero contra toda esperanza” Concepción  Cabrera de Armida durante la Guerra Cristera (1926-1929)

Entrevista al autor, P. Carlos Francisco Vera Soto, M. Sp. S.

P. Carlos, sale a la luz una nueva obra suya, ¿Por qué en un  periodo tan específico?
Este libro tiene una preparación de al menos 5 años, me lo propusé como una investigación para reconstruir el periodo de la guerra cristera 1926 -1929, pero luego por su contenido y por lo que hoy estamos viviendo me parece que  es algo muy oportuno para iluminar el periodo de convulsiones sociales por las cuales estamos atravesando.

¿Cómo descubrió estas 19 cartas inéditas y por qué se encontraban en el archivo de los PP. Josefinos?
Las descubrí por casualidad. En el verano del 2005, viajé a Roma para investigar en distintos archivos, debido a que estoy escribiendo la historia de los Misioneros del Espíritu Santo, entonces, me llevé una grata sorpresa cuando en el archivo de los PP. Josefinos, encontré esas 19 cartas que no se conocían. Reflexionando y leyendo las mismas cartas, dirigidas 18 de ellas a Mons. Emeterio Valverde y una a Don Pascual Díaz, saqué en claro que dichos prelados se habían hospedado en la Casa de los Josefinos cuando habían sido mandados por el Comité Episcopal Mexicano a informar al Papa Pío XI sobre la difícil situación de México.  Pienso que las dejaron ahí, por seguridad. Debían regresar a México y todo documento, aún personal, podía ser comprometedor.

¿Qué relación tuvo Mons. Emeterio Valverde con la Sra. Concepción Cabrera de Armida?
Tuvo mucha relación: fue dos veces su Director Espiritual en periodos distintos de su vida. Conservaron siempre una gran amistad. De hecho, estas cartas fechadas entre 1926 y 1927 es en un periodo en que ya no era  su Director Espiritual, la dirigía en ese entonces  Mons. Luis Ma. Martínez, por lo tanto, la relación con Mons. Emeterio nos habla de que la amistad entre ellos continuaba.

Uno de los primeros pensamientos de Conchita reflejado en esta obra  se encuentran en las primeras páginas: abandonada, confiada a la misericordia de Dios, expresa que esa misericordia castiga, ¿cómo se puede entender esta aseveración?

Quizá es una afirmación coloquial, no teológica. Dios no castiga, permite que en nuestra libertad caigamos en situaciones difíciles, gravísimas, y hasta absurdas, el fondo de la afirmación de Conchita es que la misericordia de Dios se revela tanto en lo positivo como en lo negativo que tenemos que vivir.

¿Por qué seleccionó a los 25 mártires? Además de su martirio ¿Qué muestran en común?
El insertar en este trabajo la biografía de los 25 santos mártires mexicanos y de los beatos mártires, tiene la intencionalidad de hacernos ver como en los tiempos más convulsionados surgen personas dignas de ser tomadas como modelos para vivir este tipo de contingencias.

¿Considera que este periodo es el más difícil que ha vivido la Iglesia en México?
Pienso que en los tiempos modernos sí, creo que fue una guerra cruel, sangrienta desproporcionada y que provocó también la división  de los Obispos y causó un trauma de tal magnitud que durante muchos años no se quiso hablar de él.

En el libro se presenta el conflicto Iglesia-Estado, ¿existen aún algunas repercusiones de este conflicto?
Puede decirse que después de la guerra cristera ninguna ley se modificó. Fue hasta 1992 durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari que quizá por intereses no muy claros, se dio un reconocimiento a la Iglesia. Sin embargo persiste una actitud negativa restrictiva y para mi gusto con resabios del siglo XIX de algunos políticos mexicanos especialmente los representantes del antiguo modo de hacer política.

A la luz, de la vivencia de la fe, del testimonio cristiano de ese tiempo, ¿Cómo se puede señalar  el testimonio de un cristiano hoy?
Pienso que los ejemplos que nos dejan muchos protagonistas de aquel tiempo, no sólo los mártires, sino muchos laicos: madres de familia, profesores, abogados, médicos, amas de casa, pueden iluminarnos sobre el valor trascendente de nuestra fe.
Un pueblo que no se respeta a sí mismo, que no respeta sus valores y tradiciones es un mísero pueblo. En este libro hay muchas luces al respecto.

¿Que dificultades encontró, para la realización de esa obra?
La dificultad más grande siempre es el tiempo. Quisiéramos contar siempre con más tiempo para realizar los trabajos rápidamente. Otra dificultad es que hay ya un material muy extenso sobre este periodo y entonces surge la pregunta: ¿Es necesario agregar algo más?  En mi caso pienso que sí pues trabajo con documentos hasta ahora no conocidos.

¿La Sra. Conchita Cabrera de  Armida, sigue siendo actual?
Sí. Es una mexicana universal; ella misma encarna los valores ideales pero a la vez realizables de lo que sería un católico a carta cabal.

¿Se puede esperar contra toda esperanza, en el México concreto de hoy?
Desde la economía, desde la política, desde la sociología probablemente no. Desde la fe en Jesús y en el plan de Dios sobre la Historia, seguramente sí. Esto es lo que Conchita nos enseña en este libro que ahora presento y me gustaría que Ustedes leyeran.

¿Ha hecho usted presentaciones del libro  y dónde lo podemos adquirir?
Hemos hecho diversas presentaciones en: México D. F., Guadalajara, Querétaro, Monterrey, San Luis Potosí.
Este libro, así como los títulos anteriores, se puede adquirir a través del correo cidecoficina@gmail.com con la Sra. Gilda Porraz o llamando al teléfono  (55) 5574 3815, en la Editorial la Cruz y en las diferentes  librerías de la Editorial la Cruz.

Gracias por concedernos esta entrevista, permitirá a nuestros visitantes de la página desear con avidez tener entre sus manos esta obra.

Guadalupe Rodríguez Islas
cidecweb@gmail.com

 

 

 

 

 

 

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